No descubro nada nuevo si afirmo que la mejor forma de invertir en emprendimiento es conociendo de primera mano a las personas que liderarán el devenir de los proyectos. Sus actitudes y sus aptitudes marcarán el éxito o fracaso de la startup de una forma mucho más significativa que el propio producto.

Por desgracia, para el inversor no profesional es prácticamente imposible acceder a este tipo de conocimiento. Sea porque nos movemos fuera de focos de emprendimiento, sea porque el capital que estamos dispuestos a invertir  no es significativo para atraer el interés de los emprendedores, la cuestión es que la inmensa mayoría de las veces vamos a tener que basarnos en otros aspectos para tomar nuestras decisiones de inversión.

Esta situación, en mi opinión, eleva significativamente  el riesgo de nuestras operaciones y por ello es importantísimo respetar siempre los tres siguientes consejos a la hora de invertir nuestro dinero en un proyecto:

El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás. François de la Rochefoucauld

Debemos ser conscientes de que como inversores no profesionales estamos en un mercadoinversion imperfecto, donde diferentes accionistas acceden a distintos niveles de información y donde los datos que nos aportan los emprendedores pueden no estar contrastados. Por ello se hace muy necesario tener una cartera suficientemente diversificada para paliar en la medida de lo posible el riesgo que aporta este tipo de inversiones.

Todos debemos tener una visión de nuestros ahorros e inversiones en conjunto. Inmuebles, renta fija, fondos de inversión nacionales e internacionales, acciones, etc deberían formar parte de todas las carteras, por supuesto equilibradas en base al criterio de riesgo de cada cual.  La inversión en Startups debemos verla como un activo más de dicha cartera pero con una asignación de riesgo máxima. Un peso de entre el 5% y el 10% del total es aceptable pero, como todo, dependerá de la situación de cada inversor y su capacidad para asumir riesgos.

Del mismo modo, no olvides diversificar dentro de la propia cartera de startups. El índice de fracaso de estas empresas es altísimo, por ello debes asegurarte de distribuir de forma eficiente tus inversiones entre diferentes proyectos.

Preservar nuestro patrimonio mediante la diversificación es la mejor forma de continuar en la partida el máximo tiempo posible y así poder buscar nuestro unicornio particular.

La paciencia es la fortaleza del débil. Kant

Las acciones de startups son bienes ilíquidos. No podrás recuperar el dinero hasta que alguien decida comprar una parte significativa de la compañía y quiera “limpiar” el accionariado de pequeños inversores, así de claro. Generalmente la vida media de una inversión en Europa está entre los 5 y los 7 años, mientras que en Estados Unidos es casi la mitad.

Por tanto, utiliza para la inversión en startups exclusivamente aquellos ahorros que, en circunstancias normales, no vayas a necesitar jamás.

Hay pocas virtudes sin prudencia. Cervantes

defaultLa inversión en startups es estadísticamente negativa. Una grandísima parte de los proyectos fracasa, por lo que existen muchas posibilidades de que pierdas el importe invertido. Por tanto, estudia los proyectos, invierte a través de plataformas conocidas y contrastadas y, sobre todo, arriesga importes que no sean significativos respecto a tus ingresos y ahorros.

Si respetas estos tres consejos, seguro que no te vas a hacer rico invirtiendo en startups pero al menos podrás dormir tranquilo y, probablemente, verás como los proyectos que te salgan bien cubrirán las pérdidas generadas por los fracasos  y aportarán una rentabilidad muy interesante a tu cartera global.

Cuestiones de debate: ¿Estás de acuerdo en la importancia de la diversificación o eres de los que, como Warren Buffet, piensa que La diversificación solo es buena cuando no sabes lo que haces?

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