Cuando nos incorporamos al mundo del emprendimiento como inversores, suele ser habitual tratar de descubrir “unicornios” con los  que poder multiplicar nuestra inversión y poder contar lo visionarios que hemos sido al detectar un nuevo producto o servicio. No obstante, debemos concienciarnos de que las inversiones en Startups deben seguir patrones sencillos y tradicionales de la gestión de carteras como, por ejemplo, la diversificación y la adecuación al perfil de riesgo. Por ello es importante fijarnos más en los modelos de negocio que en los productos, ya que es el primer elemento el que define en mayor medida el nivel de riesgo de la operación.

A grandes rasgo podemos definir dos grandes modelos de negocio:

  • Modelos de Crecimiento: Aquellos que buscan la revalorización de la compañía a través del crecimiento en ventas más que en la generación recurrente de resultados positivos. Son empresas que buscan un liderazgo de mercado amplio y, sobre todo, rápido. Si bien es cierto que la mayor parte de las Startups de éxito mundial siguen este modelo de negocio, también lo es que su nivel de riesgo es mucho mayor dadas las necesidades de caja que demandan por su fuerte explosividad y su escasa o nula generación de cash. Las empresas más típicas de este segmento son las B2C aunque, como diré más adelante, no lo son de forma exclusiva.
  • Modelos de Rentabilidad: Por diferencias es fácil pronosticar que son aquellas empresas que buscan la revalorización a través de su capacidad para generar de forma recurrente flujos de caja positivos para el accionista. Utilizo el término flujo de caja para el accionista y no dividendo de forma consciente, ya que el segundo implica salida de fondos de la compañía y el primero no necesariamente. Generalmente hablamos de empresas con un esquema B2B donde es más importante conocer a quien vende que la cantidad de sus ventas. En definitiva, son modelos más tranquilos por que no dependen tanto de la captación constante de fondos externos aunque sus comienzos suelen ser más difíciles y pueden quedar muy expuestos al poder de sus clientes y/o proveedores.

Como ya habréis deducido esta clasificación es una simplificación de la realidad. El 99% de las startups tienen en mayor o menor medida parte de ambos modelos. Es muy extraño, aunque las hay, que un startup pueda sobrevivir sin generar algo de cash de forma intrínseca, del mismo modo que es casi imposible que una compañía considerada startup pueda financiar su crecimiento de forma exclusiva con su generación de caja, ya que, si es así, o no está creciendo al ritmo que podría o no quiere crecer (ambas cosas malas para un inversor en emprendimiento).

La utilidad de esta clasificación, por tanto, es permitirnos seleccionar el mix de compañías que más se ajusten a nuestro perfil. Ya que de ello dependerán cuestiones como la liquidez de nuestra cartera, la necesidad de seguimiento de cada negocio, el número de nuevas rondas de financiación que serán necesarias para alcanzar los objetivos de la compañía, etc, etc…

Por tanto, antes de estudiar siquiera la posibilidad de invertir en una startup, pregúntate si la forma que el emprendedor ha diseñado para alcanzar el éxito en su empresa (léase plusvalías) coincide con la que tú has preparado para tu cartera.

Cuestión para debate: ¿Qué modelo es tu preferido?¿Qué empresas 
seleccionarías como representativa de cada modelo?
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